Inicio
El programa de las legiones Icthus Icthus se iniciaron para llenar el vacío muy grande en la iglesia entre las edades de 10 a 14 años y es la culminación de los esfuerzos realizados por la juventud presbiteriana a favor de los intermedios de la Iglesia.
Los jóvenes habían integrado anteriormente algunas sociedades de Intermedios, pero se carecía de materiales para el buen funcionamiento de las mismas. Este fue el motivo para que se diera atención primero a la preparación de manuales guías para los muchachos y muchachas.
El primer intento se hizo en 1,964 y el segundo en 1,965.
Los fundadores fueron Donald Paul Weisbrod, Samuel Mejía, Thomas W. Gyori, John Shackelford y Hermenegildo Méndez que había desarrollado un plan experimental juntamente con Samuel Mejía en la Iglesia de El Progreso.
Weisbrod había llegado a Guatemala procedente de San Diego California con un grupo de universitarios y al hablar en Monte Sión con Shackelford, Gyori y Mejía se descubrió esta tremenda necesidad. Como la Iglesia de San Diego estuvo dispuesta a financiar el tiempo de servicio de Weisbrod, el regresó a Guatemala en 1,965.
Desarrollo
Con el aporte de Weisbrod y el interés de Gyori, Mejía, Méndez y con el respaldo del pastor Marco Antonio Palacios se pudo experimentar el programa en sus inicios en los años 1,965 a 1,967. Esto se hizo en El Progreso, la Iglesia Central de Guatemala, Mazatenango y Champerico. Al principio hubo bastante indiferencia y hasta oposición de algunos pastores por desconocimiento del programa.
Muchas iglesias al darse cuenta del valor del programa lo fueron aceptando. Esto se logró por la promoción que se hizo y la capacitación del liderazgo. El Sínodo le dio su reconocimiento oficializando el programa en el año 1,968 en que se nombró a Thomas Gyori como asesor del mismo. Los primeros directores fueron: Samuel Mejía, Hermenegildo Méndez como co-director y Yolanda Franco como secretaria.
En el año 1,972 fue muy provechoso para el programa ya que en ese año se contó con la presencia de Weisbrod y Hermenegildo Méndez pidió un año de licencia en su trabajo con el Estado juntamente con Thomas Gyori se dedicaron los tres en las oficinas del Sínodo a escribir un manual de legionarios. Con la orientación para el desarrollo de las etapas, se hizo el trabajo conteniendo los siete recursos de la armadura Cristiana que son: La Espada La Palabra de Dios, El Cinturón de la Verdad, La flecha de la Oración, Las Sandalias de las Buenas Nuevas, El Escudo de la Fe, y La Coraza de Justicia. También escribieron un Manual de actividades para el guía de la legión.
Al principio el programa funcionó con una filosofía competitiva (estilo de educación por grados) en la segunda época se dio mas atención al aprovechamiento según las posibilidades e intereses de cada muchacho y muchacha.
El Lema de cada legionario es: “Yo soy Tercero”. Esto quiere decir que primero es Dios, en segundo lugar está mi prójimo, y por último yo.
Este lema fue originado por Juan Shackelford. Se buscó como comunicar el Evangelio dentro de la juventud intermedia procurando fomentar la vida Cristiana. El pasaje básico es Efesios 6:13-18 donde se describe la Armadura Cristiana.
Los logros mas importantes
Entre los logros mas importantes tenemos la contribución del programa para la formación de líderes nacionales. Son varios los que sirven eficientemente a la Iglesia por haber pasado por una legión. Muchos siendo siendo legionarios y otros sirviendo como guías.
Otra contribución de Icthus ha sido la de servir como puente entre la niñez y la juventud en una etapa crítica de la vida en que muchos muchachos y muchachas han perdido su interés en la Iglesia.
Icthus también ha servido para relacionar a la Iglesia con otras denominaciones, tanto en Guatemala, como en el exterior. Actualmente funcionan 40 legiones (1982, no estoy segura), en Guatemala, muchas en la Iglesia Presbiteriana y otras en diferentes denominaciones. Hay legiones en México (6), en Honduras (5) y otras en el Salvador y Costa Rica.
Icthus también ha fomentado mucho el compañerismo entre las diversas legiones. Esto se ha logrado por medio de los campamentos que se han realizado juntos. Algunos regionales otros a nivel nacional.
Ha atendido también actividades de servicio en las iglesias locales que consideramos de mucha importancia. Vale la pena estimular la continuidad de este ministerio que salva no solo a los muchachos y muchachas de esta edad sino que además le da a la Iglesia la oportunidad de que los mismos conozcan a Dios no tanto por la teoría sino por la práctica. Hay un reconocimiento a favor de la Iglesia Presbiteriana de California por el apoyo a favor del programa al permitir los recursos para el tiempo del promotor Weisbrod también para la ayuda en otros aspectos del programa. En una ciudad de Guatemala, el programa de Icthus dio origen a una nueva congregación presbiteriana.
Este programa tiene un futuro grande y esperamos que los dirigentes de la Iglesia apoyen en el futuro inmediato y mediato. Esperamos que se puedan reproducir los materiales, mejorarlos y mantener la chispa del programa muy en alto.
Tomado del libro:
Apuntes para la historia
Iglesia Evangélica Nacional
Presbiteriana de Guatemala.
Guatemala, Centroamericana
pags. 201-204
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