
Reprender a los hijos es a veces necesario; sin embargo, para estos casos lo mejor es hacerlo siempe en privado. En ocasiones, algunos padres enfatizan en público o ante familiares, los errores de sus hijos como una táctica para hacerlos entender que no deben comportarse de tal o cual forma, pero con ello sólo lastiman su autoestima. Por este motivo, cuando su comportamiento no es el adecuado, es recomendable platicar con ellos en privado.Manuel Bezares Arroyo, psicólogo clínico y especialista en trastornos de la educación, comenta: "Cuando se expone ante la familia, amistades o incluso desconocidos, las debilidades o errores de los niños, se ejerce un tipo de violencia emocional, que lastima igual o más que un golpe".Para evitar caer en conductas que dañarán la relación con sus hijos, el psicólogo hace unas sencillas consideraciones: Reflexione antes de actuar, cuando considere que el comportamiento de los niños ha dejado mucho que desear, piense primero de qué manera acercarse a ellos para hablar del tema, no recurra a las amenazas de acusarlos con alguien ajeno.Aprenda a controlar sus impulsos, lo primero es tranquilizarse, pues cuanto menos exaltado esté, pensará mejor lo que va hacer. Use palabras que no sean ofensivas y que no se escuchen como amenazas: “Si te sigues portando así, vas a ver con tus tíos, les voy a decir todo...".Lo peor que puede hacer es exhibirlo y provocarle vergüenza, por ningún motivo lo minimice o haga comparaciones inadecuadas, su hijo tiene un valor único y talentos propios. Aprenda a valorarlo en su justa dimensión, pero sobre todo, reconózcalo cuando haya motivos y de esa misma manera podrá hablarle de sus errores.Establezca una comunicación fluida, para ello es necesario hablar sin alterarse y no levantar la voz: "Un buen entendimiento se da cuando los hijos se sienten valorados, en esta situación son capaces de reconocer sus errores y esforzarse por corregirlos, pues saben que tienen que corresponder a la confianza que se les ha dado", afirma el especialista.Los hijos esperan tener en su hogar y con su familia una fuente de apoyo incondicional, su casa es el abrigo donde debe imperar un clima de confianza y cariño inquebrantable, para que pueda desarrollarse y crecer en lo físico y espiritual. Usted los ama, por eso recuerde que el contacto físico a través de abrazos, caricias y palabras de aliento, son indispensables para que el ser humano adquiera seguridad en sí mismo.
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